Más llenaba de alegría cada instante a mi vida, no había pensamientos obscuros ni, algo que lo pudiera empañar, fidelidad por completo amor y nada más, que tan bello era entonces cuando, solíamos pensar en sueños juntos, y el mundo conquistar, pues tan sólo con mirarnos y sonreírnos…
Adivinábamos cuales eran nuestros sueños para la felicidad alcanzar, que hermoso cuando niña, que puro y más lindo sentimiento, aquel amor, de infancia cuando sin caricias ni besos, la dicha se encontraba, a nuestros pies proclamaba dicha y felicidad.
Cuando la tristeza nos invade solemos ser más expresivos. En la soledad reflejamos cada uno de nuestros sentimientos sin temor al que dirán.

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