Soy intocable y nuevamente despreocupado, sueño con un futuro a mejorar. Me vence el levantar siendo alcanzado por la realidad, aquella laguna se va secando y aquellos árboles, marchitando. Se ha desvanecido aquel espejismo del sueño y del recuerdo, incendiado y muerto. Despierto en mi pesadilla, ya no soy aquel niño y estoy en este cuerpo que ya no reconozco.
Uno de los errores más grandes es querer quitar de la cabeza lo que no puede borrar el corazón....

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